Financiamiento Internacional para el cambio climático en Chile

Introducción

El presente documento tiene por objetivo presentar un análisis y diagnóstico nacional sobre la política climática internacional y los flujos financieros internacionales que Chile ha recibido para acciones y programas que contribuyan a la atención del cambio climático en el país.

Los resultados de este análisis se basan en la aplicación de la metodología desarrollada por el Grupo de Financiamiento Climático para América Latina y el Caribe (GFLAC). Esta metodología se basa, en una primera etapa, en un análisis del marco de política climática internacional a la que el país, en este caso Chile, se apega para dar cumplimiento a los compromisos del país en el ámbito internacional para atender el cambio climático. Por otra parte, realiza un análisis cuantitativo del flujo de recursos que los países han recibido mediante fuentes internacionales de financiamiento para desempeñar acciones y programas de mitigación, adaptación u otras acciones que permitan enfrentar los efectos nocivos del cambio climático en el país.

Para la elaboración de este reporte se contó con la colaboración de Javier Hernández, consultor especial de Chile Transparente, capítulo chileno de Transparencia Internacional. Junto con la revisión y comentarios de Alberto Precht, Emilio Moya y Gabriel Dueñas, respectivamente Director Ejecutivo, Coordinador de Estudios e Investigador de la misma institución. Además, este documento cuenta con los comentarios, revisión e integración del equipo de GFLAC compuesto por Sandra Guzmán, Paula Fuentes y Mónica Enríquez, Coordinadora General, de Proyectos y Comunicaciones respectivamente y con el apoyo de Vania Montalvo, Coordinadora del Programa de Integridad en el Financiamiento Climático en Transparencia Mexicana.

Así, con base en la aplicación de la metodología desarrollada por el GFLAC, a lo largo de este documento se podrán conocer los marcos y convenios internacionales que Chile ha suscrito para la atención al cambio climático; así como se conocerá una primer evaluación de los flujos de financiamiento climático recibidos por Chile entre 2010 y 2014.

Los resultados obtenidos al sintetizar la información sobre flujos internacionales para la mitigación y adaptación al cambio climático en Chile durante el período 2010-2014 permitió identificar un total de 57 proyectos que cuentan con financiamiento internacional. Las fuentes de financiamiento son diversas, como también la forma en que los proyectos son diseñados e implementados. De este modo, de los 57 proyectos identificados, solo en 45 proyectos se conocen los montos involucrados. Por esta razón, y con base en las definiciones metodológicas que se exponen en el presente análisis, estos 45 proyectos identificados en donde se puede conocer el monto de inversión recibido por Chile, fueron los considerados como el universo de este análisis. Así, como resultado de este análisis, se identificó que Chile, por financiamiento climático ha recibido una estimación de U$ 303.837.252 por parte de entidades internacionales y por concepto de proyectos vinculados a cambio climático.

Las cifras presentadas en este informe son cifras preliminares. Como se verá a lo largo de este reporte, en una siguiente etapa de análisis se pueden discutir y revisar con mayor detinimiento algunas consideraciones del rol, retos y progresos de Chile en materia de financiamiento climático.

Acrónimos

AGCI Agencia Chilena de Cooperación Internacional
BID Banco Interamericano del Desarrollo
CEPAL Comisión Económica para América Latina
CER Centro de Energías Renovables
CMNUCC Convención Marco de Naciones Unidas para el Cambio Climático
CIREN Centro de Información de Recursos Naturales
CONAF Corporación Nacional Forestal
COP Conferencia de las Partes
CORFO Corporación de Fomento de la Producción
COSUDE Agencia de Cooperación Suiza para el Desarrollo
Cr2 Center for Climate and Resilience Research
DIPRES Dirección de Presupuesto
EBRD European Bank for Reconstruction and Development
FAO Food and Agriculture Organization
Fontagro Regional Fund for Agricultural Technology
GEF Global Environment Facility
GIZ Agencia de Cooperación Internacional Alemana (Deutsche Gesellschaft für Internationale Zusammenarbeit)
GTZ Agencia Internacional de Cooperación Técnica (Deutsche Gesellschaft für Technische Zusammenarbeit)
ICI International Climate Initiative
IFC Internatoinal Finance Corporation
INDAP Instituto de Desarrollo Agropecuario
INI-ENE-BID Centro de Innovación Energética, División de Energía Banco Interamericano del Desarrollo
INIA Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria
ISGEI Inventario Sectorial de Gases Efecto Invernadero
MDL Mecanismo de Desarrollo Limpio
MINSAL Ministerio de Salud
NAMA Acciones Nacionales de Mitigación Apropiadas
OCDE Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico
ODEPA Oficina de Estudios y Políticas Agrarias
ONG Organización no Gubernamental
PNUD Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo
PNUMA Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente
PUC Chile Pontificia Universidad Católica de Chile
PUC Valparaíso Pontificia Universidad Católica de Valparaíso
UICN Unión Internacional Para la Conservación de la Naturaleza
UKAID Agencia de Cooperación del Reino Unido
UNEP United Nations Environment Programme
UNOPS United Nations Office for Project Services
USACH Universidad de Santiago de Chile

Marco de Política Climática Internacional para Financiamiento Climático en Chile

Esta sección describirá brevemente los lineamientos políticos y normativos que rigen la inserción de Chile en las redes y los mecanismos internacionales de financiamiento climático. Para ello se revisó documentación oficial (Primera Comunicación Nacional de Cambio Climático, Segunda Comunicación Nacional sobre Cambio Climático, Borrador del Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático), así como también estudios anteriores en la materia (CR2: “La Gobernanza del Cambio Climático en Chile”).

Rol y Compromisos del País en el Marco de la CMNUCC

El rol de Chile en materia de cambio climático comienza a definirse desde la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático en el año 1992, donde Chile firma el tratado con el compromiso de contribuir a la reducción de gases invernadero.

Chile suscribe dicho tratado el 9 de Mayo de 1992, situación que es ratificada por el Congreso Nacional el 15 de Diciembre de 1994 y publicada a través del Decreto 123 del Ministerio de Relaciones Exteriores el día 13 de Abril de 1995, de manera que se convierte en Ley de la República. En el marco de las resoluciones de la Convención Marco, basadas en el principio de “Responsabilidades Comunes pero Diferenciadas”, Chile integra la lista de países en desarrollo excluidos del Anexo I, y a los que por tanto la convención les plantea menores grados de exigencia que a los países desarrollados del Anexo I, debido a su menor contribución en materia de emisión de gases y sus menores recursos para llevar medidas en la materia.

No obstante, la firma del tratado exige a Chile, entre otros países en desarrollo, a poner en práctica un conjunto de medidas que se vuelven exigibles para todas las partes firmantes: elaboración de inventarios nacionales de emisiones; elaboración de programas nacionales de cambio climático; producción y difusión de programas de reducción y control de emisiones; promoción de gestión de sumideros de carbono; la preparación para la adaptación; incorporación del cambio climático en las políticas; promoción y apoyo de la actividad científica en cambio climático; la promoción en el intercambio de promoción pertinente; educación y sensibilización de la comunidad y elaboración de comunicaciones nacionales[1].

Cabe mencionar que, con base en el análisis de flujos de financiamiento climático, se observará que pese a que Chile ha ingresado a la OCDE en 2010 y ha sido categorizado por el Banco Mundial como un país de ingresos altos en el 2013, las acciones de atención al cambio climático en el país siguen financiándose en buena medida a través de fondos y organismos internacionales.

[1] Center for Climate and Resilience Research (2014): “La Gobernanza del Cambio Climático en Chile”.

[1] Center for Climate and Resilience Research (2014): “La Gobernanza del Cambio Climático en Chile”.

Chile comienza a avanzar en una institucionalidad para el Cambio Climático que arranca con la formación en 1996 del Comité Asesor en Cambio Global, que tenía entre sus funciones principales asesorar al Ministerio de Relaciones Exteriores en los alcances y cumplimientos asociados al Convenio Marco, así como también respecto de otros tratados internacionales asociados al daño en la capa de ozono. Esta entidad tuvo vigencia hasta el año 2009, ocasión en la que fue reemplazada por el Comité Interministerial de Cambio Climático y su Comité Técnico. Finalmente en 2013 este comité es reemplazado por el Comité Asesor en Cambio Climático. El Ministerio de Relaciones Exteriores es, así como en otras materia, la entidad encargada de materializar los acuerdos suscritos a nivel internacional en regulaciones y normativas nacionales. Del mismo modo, como se verá en los flujos de financiamiento, la Agencia Chilena de Cooperación Internacional (AGCI), perteneciente al Ministerio de Relaciones Exteriores, funciona como intermediario en la negociación, recepción y ejecución de recursos en materia de cambio climático.

A través de los documentos “Plan de Acción Nacional de Cambio Climático” de 1998 y “Primera Comunicación Nacional de Cambio Climático”, Chile reitera y reafirma los compromisos adquiridos en el Convenio Marco como también la intención y fundamento de ratificar el Protocolo de Kioto. En este sentido, Chile asume una postura mediante la cual se propone implementar tempranamente medidas de adaptación y mitigación al cambio climático. La “Primera Comunicación Nacional de Cambio Climático” (1999) además indica en sus conclusiones, que Chile necesita colaboración y apoyo internacional para la implementación y cumplimiento de las obligaciones contraídas en materia de cambio climático.

En 2005, Chile ratifica el Protocolo de Kioto, el que se enfoca principalmente en aumentar las exigencias para los países desarrollados listados en el Anexo I y la generación de un mercado internacional de derechos de emisión. Sin embargo, los países no desarrollados se insertan en el Protocolo de Kioto a través del Mecanismo de Desarrollo Limpio (MDL). Este mecanismo permite a los países no incluidos en el Anexo I reducir emisiones y transferir esas reducciones a partes o países del Anexo I para que de esa manera cumplan sus compromisos de reducción.

Como modo de cumplir con los compromisos adquiridos en calidad de país no incluido en el Anexo I, Chile desarrolló el Plan de Acción Nacional de Cambio Climático (PANCC) 2008-2012 y que presenta una serie de directrices y objetivos en materia de mitigación, adaptación y creación y promoción de capacidades desde una perspectiva transversal, es decir, incluyendo a diversas agencias estatales. Sin embargo, la Evaluación de Medio Término realizada en 2011 constató importantes deficiencias en el cumplimiento del plan, las que estarían relacionadas a la ausencia del Ministerio de Hacienda en el desarrollo y ejecución del plan, a la falta de voluntad política y a la falta de recursos.

Finalmente, el rol de Chile en el contexto internacional puede comprenderse a partir de la Conferencia de las Partes en Copenhage. En dicha convención se acordó que los países del Anexo I debían realizar un esfuerzo aún mayor con el objetivo de reducir sus emisiones sobre la base de la evidencia científica reciente en materia de cambio climático. Del mismo modo, se presentó la oportunidad para que países que no están en el Anexo I contraigan compromisos voluntarios.

Ese fue el caso de Chile, que se comprometió a reducir en un 20% el nivel de emisiones proyectado para 2020 en 2007. Con el objeto de dar cumplimiento a dicho compromiso se establecieron 4 NAMAS: Nama Forestal, Expansión de Energías Renovables no Convencionales, Programa Nacional de Industrias catalizadoras y basura comercial y Acuerdo para la producción limpia. En su calidad de país en Desarrollo, Chile aún puede recibir ayuda internacional para el diseño e implementación de estas NAMAS.

Destaca también que, con el objetivo de dar mejor cumplimiento a los compromisos suscritos por Chile, se ha elevado la autoridad medioambiental a rango ministerial, y dentro del Ministerio de Medio Ambiente se creó la Oficina de Cambio Climático, con dedicación exclusiva a estos temas. Esta agencia trabaja en la elaboración de planes y estrategias sectoriales de cambio climático.

Acciones y mecanismos de financiamiento climático adoptados por el país.

En el marco de la política climática internacional en la que Chile participa y que fue descrita previamente, el país ha establecido fundamentalmente compromisos de reducción de emisiones, adaptación y elaboración de institucionalidad y estrategias en la materia, pero no de cooperación como es el caso de los países del Anexo I. De este modo, como se dijo anteriormente, una buena parte del cumplimiento de los compromisos más básicos suscritos por Chile se ha hecho por medio de recursos provenientes de la cooperación internacional, tanto desde el punto de vista de agencias internacionales como bancos de inversión, fondos formados a partir de los mecanismos establecidos como resultado de convenciones, como el Adaptation Fund, el Protocolo de Montreal, GEF o NAMA Facility y también por medio de agencias de cooperación bilateral, como el GIZ alemán.

También destacan, al menos en una primera etapa, la colaboración con Canadá, España, Estados Unidos, Japón y la Unión Europea. Por otra parte, se han utilizado tanto préstamos de inversión, donaciones o fondos concursables para acceder a este financiamiento internacional, que además en muchos casos requieren de aportes de contrapartes nacionales, ya sean públicas o privadas.

Por su parte, también debe señalarse que si bien los recursos nacionales parecen haber aumentado, como al menos indica la Segunda Comunicación Nacional sobre Cambio Climático, los compromisos, actividades y gestiones de Chile en materia de cambio climático aún dependen en gran medida del financiamiento internacional. Esto, incluso cuando Chile, como se mencionó, ya forma parte de la OCDE y además ha sido catalogado como un país de ingresos altos, razón por la cual varias agencias de cooperación bilateral ya no consideran a Chile como un país elegible para sus actividades de cooperación. De esta manera, es importante que el país replantee su aproximación a los proyectos de cambio climático.

Por otra parte, con base en la información entregada por la Agencia de Cooperación Internacional (AGCI), Chile a través de dicha agencia también canaliza ciertos recursos destinados a proyectos de cambio climático en otros países, fundamentalmente sudamericanos.

Recomendaciones para el alcance de los compromisos y manejo de financiamiento climático en el país

Con base en lo indicado anteriormente, es importante que Chile comience a desarrollar una mayor autonomía en materia de financiamiento climático. Sin perjuicio que Chile puede continuar aprovechando oportunidades de financiamiento en fuentes internacionales, es importante que el país asuma una postura que comprometa más recursos de su propio presupuesto. Ello, porque existe la posibilidad de que en la medida que el país siga progresando en materia económica, menos organismos internacionales le entreguen financiamiento, y por tanto, sus compromisos en materia de cambio climático podrían verse debilitados por eventual falta de recursos. Se estima que Chile está en condiciones de hacer un esfuerzo mayor y de alguna manera incorporar el tema de cambio climático en la discusión presupuestaria anual.

Por otro lado, se destaca el hecho de que el país haya formulado un compromiso voluntario de reducción de emisiones, situación que podría replicarse en otras materias como parte de un reconocimiento de la creciente responsabilidad que podría ir adquiriendo Chile en el contexto de las responsabilidades comunes pero diferenciadas. Si bien, las condiciones de Chile para entrar en el Anexo I son bastante discutibles, sí es razonable considerar que se puede exigir más que a otros países del grupo de los no desarrollados.

Finalmente, puede ser importante lograr un mayor conocimiento público respecto de los compromisos adquiridos por Chile y de los alcances que ellos pueden tener. Es quizás un tema que no se conoce lo suficiente, dificultando el que se vuelva un tema central en la definición y desarrollo de políticas.

FLUJOS DE FINANCIAMIENTO CLIMÁTICO INTERNACIONAL EN CHILE 2010-2014

De manera contraria a las expectativas que el equipo encargado tenía antes de comenzar este estudio, las instituciones públicas en Chile reciben importantes aportes para proyectos relacionados con cambio climático por parte de un amplio rango de organizaciones bilaterales y multilaterales, los que aparentemente son desconocidos por la prensa, la opinión pública y la sociedad civil. Este capítulo constituye una sistematización de las fuentes y montos de financiamiento internacional respecto de un número importante de proyectos ejecutados en Chile entre los años 2010 y 2014, los que han sido identificados y analizados, no obstante las dificultades que se detallarán más adelante.

Definición de Criterios de Análisis

Este estudio trata únicamente de proyectos ejecutados, diseñados, monitoreados o apoyados por organizaciones de carácter estatal. Al respecto conviene aclarar que organizaciones internacionales como bancos de desarrollo, fondos internacionales, agencias de cooperación y otras financian un número importante de proyectos asociados a cambio climático llevado a cabo exclusivamente por privados u ONGs, es decir sin la participación de instituciones u agencias estatales ni como receptoras de fondos, ni como contrapartes técnicas, ni como ejecutoras de fondos ni como sponsors para los procesos de adjudicación. Bajo este criterio, proyectos de este tipo, como era el caso de una planta de energía limpia para una empresa minera que se adjudicó un préstamo con medios y fines privados, o el caso de organizaciones consultoras que se adjudicaron fondos y proyectos; estos proyectos fueron excluidos de este análisis en tanto no es posible, con este nivel de información, llevar un registro de todas las colaboraciones de tipo privada que puedan apreciarse. De esta manera, el presente análisis sólo refiere a recursos y proyectos con alguna participación de entidades públicas. Esto, sin perjuicio de que las organizaciones que financian los proyectos ven un valor público en proyectos privados o llevados íntegramente por ONGs.

Para conocer mejor los flujos y montos de aportes recibidos por agencias y entidades públicas entre los años 2010 y 2014, se ha implementado una metodología que consta de tres fases o componentes. En primer lugar se realizó una serie de solicitudes de acceso a información pasiva a un número de agencias públicas teóricamente relacionadas con el tema del cambio climático, en particular aquellas relacionadas con medio ambiente, energía, sectores productivos, infraestructura, preservación de bosques y ministerios de alto alcance como salud[1]. Del mismo modo se consultó a los ministerios y agencias encargadas de materias financieras, para observar cómo se manejan y distribuyen los recursos. Recibidas las respuestas, ellas se vaciaron en una base de datos al tiempo que se verificaba su información en las páginas web de los proyectos o de los donantes.

[1] La ley 20.285 establece la obligación por parte de las organizaciones del estado para dar respuesta a solicitudes de información por parte de ciudadanos dentro de un plazo de 20 días hábiles prorrogables por 10 más. Ninguna de las solicitudes hechas para este estudio pudo haber sido objeto de las excepciones que la propia ley establece.

En una segunda etapa, se revisaron directamente las páginas de 30 donantes que fueron identificados por la experiencia de estudios anteriores, basados en los casos de otros países. En este punto hubo cuidado respecto de diferenciar los proyectos que involucraban la participación de entidades públicas respecto de proyectos gestionados o administrados exclusivamente por privados u ONGs. La revisión de los sitios web permitió identificar varios proyectos que no habían sido informados por las entidades públicas nacionales involucradas en ellos.

Ambas fases de la metodología encontraron obstáculos por motivos de la amplia diversidad de calidad y cantidad de la información provista tanto por las agencias públicas como por los donantes. De este modo, hay proyectos que si bien han sido identificados, no se conocen sus montos o su período de ejecución, por lo que el análisis no puede desarrollarse completamente. Esto ha exigido una tercera fase de investigación consistente en solicitar información específicamente sobre estos proyectos a las partes involucradas en los casos en que ello fue posible. En este sentido la tasa de respuesta fue baja, no obstante, la información disponible permite obtener conclusiones interesantes.

Otro elemento interesante se refiere a la relación con el tipo de proyectos que se financian a través de fuentes internacionales. Este análisis también fue complejo dado que la información relativa a los proyectos rara vez los rotula o caracteriza en términos de sus

[1] La ley 20.285 establece la obligación por parte de las organizaciones del estado para dar respuesta a solicitudes de información por parte de ciudadanos dentro de un plazo de 20 días hábiles prorrogables por 10 más. Ninguna de las solicitudes hechas para este estudio pudo haber sido objeto de las excepciones que la propia ley establece.

objetivos o si ellos apuntan a mitigación, adaptación u otra finalidad. Adicionalmente al hecho de que la información respecto de los proyectos también era muy variada en cuanto a su calidad y cantidad, de manera que algunos proyectos eran más fáciles de categorizar que otros. De este modo, los proyectos que tenían relación con reducción de emisiones y desechos, así como también captura se caracterizaron como mitigación. Los proyectos cuyas finalidades o descripciones apuntan a compensar, restaurar o preparar zonas y comunidades afectadas por el cambio climático fueron clasificados como adaptación. Adicionalmente se encontraron proyectos destinados a investigar, medir y desarrollar capacidades asociadas al cambio climático, así como actividades transversales orientadas a comunicación y sistematización de información.

Tipo de cambio utilizado

Los montos fueron considerados en dólares de Estados Unidos, sin perjuicio de que en algunos casos los fondos fueron definidos en otra moneda, específicamente Euro y Dólar canadiense. En esos casos se hizo la conversión directa desde el valor actual de estas monedas al valor actual del Dólar de Estados Unidos.

Tipo de cambio al momento del estudio (Junio 2014)
Euro / Dólar EEUU 0,73954961
Dólar Canadiense     / Dólar EEUU 1,07629169

Rastreo de Flujos de Financiamiento Climático Bilaterales o Multilaterales

En primer lugar, se identificó un total de 57 proyectos que cuentan con financiamiento internacional y que han mantenido vigencia entre los años 2010 y 2014[1]. Las fuentes de financiamiento son diversas, como también la forma en que ellos son diseñados, implementados y llevados a cabo. De este modo se ha identificado que por concepto de los 45 proyectos de los cuáles se conocen los montos involucrados[2] en su financiamiento,

[1] Este listado incluye algunos proyectos que si bien comenzaron antes de 2010, han seguido vigentes en el período estudiado. Del mismo modo se han identificado algunos proyectos que están próximos a iniciar su ejecución.

[2] Dentro de estos proyectos de los cuales no se conoce el monto de financiamiento, existen cinco proyectos que se conoce una cifra para el proyecto pero a nivel regional, ya sea en torno a la Región Andina, Región Cono Sur, etc, de manera que se desconoce la cantidad de recursos que se destinaron a Chile. Una opción metodológica podría ser obtener una media entre recursos y cantidad de países incluidos, pero ello no sería necesariamente preciso. Por otro lado, para el caso de otros proyectos (“Inventario Sectorial de Gases Efecto Invernadero (ISGEI) Sector AFOLU Subsector Pecuario, Serie Temporal 1990/2012” financiado por PNUD, “Proyección Escenario Línea Tendencial 2012 y Escenarios de Mitigación del Sector Silvoagropecuario y Cambio y Uso del Suelo” financiado por PNUD, “Incidencias de plagas y enfermedades por efecto del cambio climático en Latinoamérica y el caribe y bases estratégicas para la adaptación” financiado por FAO, “Integrating climate change into municipal public policy” financiado por Brittish Embassy, “Ecosistemas para la Protección de Infraestructura y Comunidades” financiado por UICN y “La Economía del Cambio Climático en Chile, financiado por Cepal, UKAID y otras entidades, se desconocen totalmente los montos involucrados.

[1] Este listado incluye algunos proyectos que si bien comenzaron antes de 2010, han seguido vigentes en el período estudiado. Del mismo modo se han identificado algunos proyectos que están próximos a iniciar su ejecución.
[1] Dentro de estos proyectos de los cuales no se conoce el monto de financiamiento, existen cinco proyectos que se conoce una cifra para el proyecto pero a nivel regional, ya sea en torno a la Región Andina, Región Cono Sur, etc, de manera que se desconoce la cantidad de recursos que se destinaron a Chile. Una opción metodológica podría ser obtener una media entre recursos y cantidad de países incluidos, pero ello no sería necesariamente preciso. Por otro lado, para el caso de otros proyectos (“Inventario Sectorial de Gases Efecto Invernadero (ISGEI) Sector AFOLU Subsector Pecuario, Serie Temporal 1990/2012” financiado por PNUD, “Proyección Escenario Línea Tendencial 2012 y Escenarios de Mitigación del Sector Silvoagropecuario y Cambio y Uso del Suelo” financiado por PNUD, “Incidencias de plagas y enfermedades por efecto del cambio climático en Latinoamérica y el caribe y bases estratégicas para la adaptación” financiado por FAO, “Integrating climate change into municipal public policy” financiado por Brittish Embassy, “Ecosistemas para la Protección de Infraestructura y Comunidades” financiado por UICN y “La

las diversas agencias involucradas han recibido un total de U$ 303.837.252 por parte de entidades internacionales y por concepto de proyectos vinculados a cambio climático.

En algunos casos, estos fondos financian la totalidad de los proyectos, mientras en otros casos ellos son complementados con aportes de contrapartes nacionales, ya sean públicas o privadas. Como el Gráfico 1 indica, respecto del total de proyectos que se conoce su financiamiento y que enteran un total de U$ 303.837.252[1], un 67% que representa U$ 202.782.000 corresponde a préstamos de inversión, que deben ser eventualmente reembolsados.

[1] Uno de los proyectos ha sido cancelado por el Gobierno de Chile, por lo tanto se totalizarían 56 proyectos, de los cuáles hay información sobre 44 proyectos, enterando U$301.805.252 y de los cuáles $200.750.000 corresponden a préstamos.

Por otra parte, el 33% restante de los recursos (una cifra superior a los 100 millones de dólares) corresponde a donaciones, vale decir, que no serán reembolsados. Dentro de este ítem se han considerado tanto grants como fondos rotulados explícitamente como donaciones. Es interesante destacar que si bien la mayor cantidad de aportes han ingresado por concepto de préstamos, dicha cantidad corresponde sólo a 3 de los 45 proyectos de los que se conoce el tipo de financiamiento.

Total de recursos por tipo de financiamiento para acciones de Cambio Climático en Chile. Montos y porcentajes

La Tabla 1 muestra los fondos (dentro del total de fondos conocidos) que habiendo sido asignados o ejecutados a partir del año 2010 ya han sido entregado o queda por entregar. Se observa, de este modo, que para el caso de los préstamos ya se ha financiado todo lo comprometido. Diferente es el caso de las donaciones, respecto de las cuáles más de la mitad de los recursos involucrados aún restarían por ser entregados o ejecutados.

Economía del Cambio Climático en Chile, financiado por Cepal, UKAID y otras entidades, se desconocen totalmente los montos involucrados.
[1] Uno de los proyectos ha sido cancelado por el Gobierno de Chile, por lo tanto se totalizarían 56 proyectos, de los cuáles hay información sobre 44 proyectos, enterando U$301.805.252 y de los cuáles $200.750.000 corresponden a préstamos.

Cantidad de fondos por financiar o ejecutar para acciones de atención al cambio climático en Chile

Cantidad de fondos por financiar o ejecutar*
  Total Por financiar Porcentaje
Total 301,805,252 53845765 0,18
Donaciones 101,055,252 53845765 0,53
Préstamos 200,750,000 0 0,00
* Se calculó utilizando un costo promedio de financiamiento por año por cada proyecto (Financiamiento/año).
** Esta cantidad descuenta el proyecto que fue cancelado.
*** En el caso de algunos proyectos no se tuvo datos de su duración, por lo que no se pudo calcular este valor.

La forma en que estos recursos son asignados es variada. Por una parte, algunos de estos proyectos son financiados a través de concursos, mediante los cuáles las organizaciones beneficiarias acceden a fondos. En otros casos, estos proyectos son financiados a través de acuerdos de cooperación bilateral o multilateral. Finalmente, existen proyectos que se adjudican a través de fondos o bancos de desarrollo, de manera que las agencias estatales operan como beneficiarios, contraparte técnica o sponsors de las negociaciones y/o postulaciones.

También existen diferencias en la forma en que los recursos se asignan, distribuyen y ejecutan. Mientras hay proyectos en que los recursos son negociados y canalizados a través de la Agencia de Cooperación Internacional (AGCI), que forma parte del Ministerio de Relaciones Exteriores, otros son negociados y gestionados de manera más directa entre las agencias beneficiarias y los donantes. En algunos casos, por ejemplo, los donantes asignan recursos y financian proyectos para Chile, pero quienes los ejecutan son otras agencias multilaterales, como es el caso del PNUD o la CEPAL. En otras situaciones, Chile (o agencias chilenas) participa y recibe financiamiento por concepto de proyectos regionales, que abarcan otros países (América del Sur, Cono Sur, Zona Andina, etc.). En algunos de estos últimos casos, el proceso de asignación de recursos sigue la dirección contraria a la habitual, dado que es el donante el que diseña los proyectos y luego busca la colaboración de los países.

Una de las complejidades que enfrenta un estudio de este tipo se refiere a la relación con la alta interconexión de programas y fuentes de financiamiento. De este modo, en un importante número de los proyectos identificados, 20 de los 57, se indica más de una organización como donante. En algunos casos, ciertos donantes canalizan sus aportes a través de otras organizaciones ya sea por motivos de gestión o porque otra organización maneja mejor los aspectos técnicos de los proyectos. Por otra parte, los fondos multilaterales comúnmente obtienen sus recursos de otras organizaciones de manera que ellas también participan de alguna manera en el desarrollo de los proyectos.

No obstante lo anterior, de todos modos es posible analizar el aporte de diferentes organizaciones en términos de los fondos entregados como también del número de proyectos. Para ello se ha adjudicado cada proyecto a la organización que ha sido indicada como el financista principal, ya sea a través de los documentos provistos por las entidades públicas; así como por la información asociada a proyectos y que se encuentra disponible en los sitios web de las organizaciones donantes.

De este modo, como se puede observar en la Tabla 2, el Banco Interamericano del Desarrollo (BID) es la principal fuente de financiamiento climático en Chile, el que se canaliza fundamentalmente a través de préstamos de inversión. El Global Environment Facility (GEF) canaliza una importante cantidad de recursos que son entregados como aportes no reembolsables o donaciones. El Banco Mundial también contribuye significativamente por medio de donaciones. Pese a que se desconocen los montos involucrados en 3 de sus proyectos y en otro proyecto aportó servicios cuyo valor monetario también se desconoce[1], la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ por sus siglas en alemán) aporta al menos US15.383.146. La International Climate Initiative (ICI), también perteneciente al Gobierno de Alemania, también entrega una cantidad significativa de aportes.

[1] GIZ tiene una excelente página de transparencia, disponible en inglés, en la cual detalla todos sus proyectos en los distintos países. Lamentablemente, en los casos en que los proyectos tienen un alcance regional no se entrega información sobre cuántos recursos fueron asignados a Chile, ni tampoco incluyó el costo monetarizado del proyecto en que aportó el desarrollo técnico.

La Agencia de Cooperación Suiza (COSUDE) es otra de las organizaciones que realizan un aporte importante. Iniciativas globales tales como el Fondo de Adaptación, el Protocolo de Montreal y NAMA Facility financian pocos proyectos pero a través de sumas muy importantes. Por su parte, Fontagro (Fondo Regional de Tecnología Agropecuaria) y Environment Canada (Del Gobierno Canadiense) hacen contribuciones que si bien comparativamente parecen menores, son importantes en materia de recursos en moneda local. Finalmente, otras organizaciones (FAO, Gobierno de España, UICN y British Embassy) también hacen aportes, completando un poco más de un millón de dólares.

El gráfico 2 provee información adicional respecto a los porcentajes aportados por cada organización, donde claramente destacan los aportes del BID, que aporta fundamentalmente por medio de préstamos, el 69% de los recursos para financiamiento climático cuyos montos son conocidos.

Tabla 2: Montos por fuente principal de financiamiento climático para Chile entre 2010 y 2014

Montos por fuente principal de financiamiento
Donación Préstamos Total
Banco Mundial 15215636 2032000 17247636
BID 8919195 200750000 209669195
GEF 18550150 0 18550150
GIZ* 15383146 0 15383146
ICI** 4020924 0 4020924
COSUDE 5319100 0 5319100
Fontagro *** 200409 0 200409
Environment Canada 309394 0 309394
Protocolo Montreal 1786455 0 1786455
Adaptation Fund 10000000 0 10000000
NAMA Facility 20290623 0 20290623
Otros **** 1060220 0 1060220
Total 101055252 202782000 303837252
[1] GIZ tiene una excelente página de transparencia, disponible en inglés, en la cual detalla todos sus proyectos en los distintos países. Lamentablemente, en los casos en que los proyectos tienen un alcance regional no se entrega información sobre cuántos recursos fueron asignados a Chile, ni tampoco incluyó el costo monetarizado del proyecto en que aportó el desarrollo técnico.
*Sólo se contabilizaron los 4 proyectos de los que se conocen los montos de los aportes. GIZ financió un proyecto aportando directamente los servicios.
**Sólo se contabilizaron los 3 proyectos de los que se conocen los montos de los aportes.
***Sólo se contabilizaron los 2 proyectos de los que se conocen los montos de los aportes.
****Sólo se contabilizaron los 3 proyectos de los que se conocen los montos de los aportes.
*****Dicho préstamo fue finalmente cancelado por el gobierno de Chile.

Figura 2: Porcentaje de montos por fuente principal de financiamiento climático para Chile

Por otra parte, desde el punto de vista del número de proyectos, como el gráfico 2 indica, el BID también aporta los recursos para el mayor número de proyectos, seguido por GEF y GIZ, y un poco más atrás el Banco Mundial. En el otro extremo, se observa que hay una serie de organizaciones que solamente financian un proyecto, de manera que se puede suponer una cooperación más eventual con las agencias chilenas. Una situación similar se observa para el caso de entidades internacionales tales como el Protocolo de Montreal, NAMA Facility o Low Emission Capacity Building, que financian sólo un proyecto.

Cabe destacar que organizaciones como la Agencia de Cooperación Danesa, Children Investment Fund Foundation, UKAID, GTZ o los Gobiernos de Nueva Zelanda y Australia aportaron a proyectos como donantes secundarios, por lo que si bien no fueron incluidos en el análisis de tabla deben tomarse en cuenta en un registro de donantes en materia de financiamiento climático en Chile. De este modo, el gráfico 3 muestra la cantidad de proyectos en los que se involucra cada organización, sin importar si es como financista primario o segundario. [1]

Figura 3: Número de proyectos para acciones de cambio climático en Chile por organización financiadora

*Como varios proyectos tienen más de una fuente de financiamiento, y varias organizaciones participan como financistas secundarios en más de un proyecto, el total de proyectos de este gráfico supera largamente los 57 proyectos identificados.

[1] Children Investment Fund Foundation y la Agencia Danesa de Cooperación cofinancian con COSUDE la Fase I y la Fase II del Proyecto MAPS Chile. Children Investment Fund Fundation también cofinancia con COSUDE la Fase III del Proyecto MAPS Chile. El Gobierno de Nueva Zelanda cofinancia junto a Fontagro el proyecto “Cambio Climático y Ganadería: Cuantificación y Opciones de Mitigación de las Emisiones de Metano y Óxido Nitroso de Origen Bovino en Condiciones de Pastoreo”. GTZ cofinancia junto a GEF el proyecto “Programa Nacional de Chile bajo la Iniciativa Global de Fortalecimiento y Transformación del Mercado de Colectores Solares Térmicos”. El Gobierno de Australia cofinancia junto a Comisión Europea y Low Emission Capacity Building el proyecto “Low Emission Capacity Building”. UKAID contribuyó, junto a CEPAL y la Unión Europea, a financiar el estudio “Economía del Cambio Climático”.

De este modo, se observa que el financiamiento climático en Chile utiliza fuentes de financiamiento variadas que contemplan organismos bilaterales (GIZ, ICI, COSUDE, Environment Canada, British Embassy, Gobierno de España) y organismos multilaterales, tanto organizaciones como bancos de desarrollo u organizaciones pertenecientes a Naciones Unidas que funcionan hace tiempo (BID, Banco Mundial, FAO, CEPAL y PNUD) como también entidades multilaterales enfocadas al cambio climático, como GEF, Protocolo de Montreal, Adaptation Fund, NAMA Facility, Fontagro, UICN y Low Emission Capacity Building. El gráfico 4 muestra los porcentajes de números de proyectos asociados a cada organización, destacando el BID (Banco de desarrollo), el GEF (entidad multilateral enfocada al cambio climático y el medio ambiente) y el GIZ (agencia de cooperación bilateral).

Figura 4. Porcentaje de proyectos financiados por organización para proyectos de atención al cambio climático en Chile. 2010 - 2014

Uno de los elementos que destaca al implementar la segunda fase de la metodología del presente estudio, vale decir revisar directamente los sitios de las organizaciones donantes e identificadas en estudios de otros países similares como es el caso de México, es que Chile se encuentra actualmente fuera de la lista de países elegibles de varias organizaciones que aportaban para el caso mexicano, destacando por ejemplo, la Agencia de Cooperación Francesa (AFD) o la Agencia de Cooperación Española (AECID). En ese sentido, es interesante que la Agencia de Cooperación Suiza realice aportes para proyectos específicos en Chile, que son en ocasiones de alcance regional, aun cuando no sea un país elegible. A continuación, en la Tabla 3, se presenta el listado de todas las organizaciones identificadas.

Tabla 3. Listado de donantes para programas y acciones de atención al cambio climático en Chile

Tabla 3: Listado de donantes de Financiamiento climático en Chile
1 Adaptation Fund
2 Agencia Danesa
3 Banco Mundial
4 BID
5 British Embassy
6 Carbon Fund
7 CEPAL
8 Children Investment Fund
9 COSUDE
10 EBRD
11 Environment Canada
12 FAO
13 Fontagro
14 GEF
15 GIZ
16 Gobierno de Australia
17 Gobierno de Dinamarca
18 Gobierno de España
19 Gobierno Nueva Zelanda
20 GTZ
21 ICI
22 IFC
23 Low Emission Capacity Building
24 PNUD
25 Protocolo de Montreal
26 UICN
27 UKAID
28 UNEP
29 Unión Europea

Sistematización de la información

Un primer elemento que se puede destacar respecto de la información recopilada es que no todos los proyectos explicitan su relación con el cambio climático, lo que de alguna manera implica que los títulos del proyecto hagan referencia al cambio climático, a la reducción de emisiones, a la adaptación u otros elementos relacionados directamente a la materia. Como se ve en gráfico 3, un 42% de los proyectos no explicita esa relación. En eso destacan los proyectos asociados a eficiencia energética, los que si bien están relacionados a cambio climático y reducción de emisiones, podrían también obedecer a otros fines.

Figura 5: Número de proyectos que explicitan su vinculación con cambio climático en Chile

Figura 6: Recursos que se destinan a proyectos que explicitan vinculación a cambio climático en Chile. USD

*Estos cálculos sólo consideran los recursos conocidos; hay 12 programas que se desconocen los montos o recursos involucrados.

No obstante lo anterior, se observa en el gráfico 6, que al revisar la cantidad de recursos que van a proyectos directamente referidos a cambio climático, éstos apenas alcanzan el 20% de los montos identificados.

Financiamiento climático por sector en Chile 2010-2014.

Respecto del tipo de proyectos, como se aprecia en el Gráfico 7, la mayor parte de los proyectos (34) se enfoca en actividades de mitigación, junto con varios otros proyectos que combinan mitigación y otros objetivos. De este modo, proyectos que combinan mitigación y otros objetivos completan un total de 39, como puede observarse en tabla 3.

Los proyectos orientados a adaptación, vale decir, a compensar y fortalecer poblaciones y zonas afectadas y/o vulnerables al cambio climático llegan a 6 junto con otros que combinan actividades de adaptación y otros objetivos como investigación o mitigación, que como puede verse en tabla 3 completan 11 proyectos. Por su parte, El número de proyectos relacionados a investigación y desarrollo de capacidades también es relevante, sobre todo aquellos que también se relacionan a mitigación o adaptación, que como se muestra en tabla 3. También se identifican 3 proyectos asociados a actividades transversales.

Figura 7. Número de proyectos por sector financiado en Chile. 2010-2014

Cabe destacar que sólo muy pocos proyectos informan adecuadamente respecto de sus estudios de impacto social y/o ambiental así como los resultados esperados. Sin embargo, por ejemplo, los relacionados al BID, Fontagro o ICI son bastante exhaustivos en documentación y fundamentación adicional, dado que entregan los documentos de postulación y aprobación de los fondos, incluyendo los presupuestos, actividades asociadas al proyecto y sus fundamentos y estudios de impacto e instancias de participación ciudadana. Una situación similar se observa respecto de la información asociada a los mecanismos y métodos de rendición de cuentas, en que si bien algunos presentan exigencias de auditorías e informes periódicos, la mayoría de los proyectos no especifica este punto, lo que no implica que no exista este tipo de exigencia, simplemente que esa información no está públicamente disponible.

Tabla 4: Proyectos involucrados en mitigación, adaptación y desarrollo de capacidades en Chile. 2010-2014

Tabla 4:   Proyectos involucrados en mitigación, adaptación y desarrollo de capacidades*
Proyectos que incluyen mitigación 39
Proyectos que incluyen Adaptación 9
Proyectos que incluyen desarrollo de capacidades, medición, investigación o actividades transversales 17
*Algunos proyectos tienen más de un componente, por tanto, esta lista suma una cantidad mayor al total de proyectos (57)

Figura 8: Porcentaje de proyectos financiados para cambio climático en Chile por sector.

El gráfico 9 indica que en materia de porcentaje de proyectos, la mayor parte de ellos refiere a proyectos vinculados a mitigación, alcanzando un 60%. Sin embargo, cuando lo que se estudia son los recursos, la proporción de recursos destinados a mitigación es aún mayor, alcanzando el 95% de lo que llega a Chile por concepto de financiamiento climático, al menos en lo que refiere a proyectos cuyos montos fueron conocidos por esta investigación.

Figura 9. Montos por sector financiado para acciones de atención al cambio climático en Chile entre 2010 y 2014.

*Para un número significativo de proyectos (12) no fue posible conocer los montos involucrados, por lo que estas cifras podrían variar.

Figura 11. Adaptación: 5% de los recursos conocidos

*Estos cálculos sólo consideran los recursos conocidos; hay 12 programas que se desconocen los montos o recursos involucrados.

Respecto de los sectores favorecidos, puede verse en el gráfico 12 que la mayor cantidad de proyectos tienen relación con Energía, agricultura y actividades transversales, llamando la atención el escaso número de proyectos identificados y que estén asociados a minería, que es una de las principales actividades del país.

Figura 12. Número de proyectos por sectores financiados en Chile entre 2010 y 2014

La situación es más llamativa si se consideran los recursos destinados por sector, donde esta vez se observa que los recursos destinados a energía dominan ampliamente el panorama de financiamiento climático internacional en Chile.

Figura 13. Montos por sector del proyecto financiado para cambio climático en Chile. 2010-2014

*Estos cálculos sólo consideran los recursos conocidos; hay 12 programas que se desconocen los montos o recursos involucrados.

Implementadores y ejecutores del financiamiento climático recibido en Chile, 2010-2014.

Por parte de las organizaciones que son beneficiarias y ejecutoras de fondos también se observa bastante variabilidad. Como se señaló, en algunos casos las agencias estatales pueden operar como beneficiarias o sponsors de ciertos proyectos, pero los fondos son utilizados y las actividades ejecutadas por otras organizaciones. En otros casos, ellas se adjudican y ejecutan los fondos. Como se observa en Gráfico 14, este es el caso mayoritario en tanto los ministerios (siendo el Ministerio de Medio Ambiente y el Ministerio de Energía los más relevantes) y las agencias estatales (destacando CONAF, Centro de Energías Renovables y el Instituto de Investigaciones Agropecuarias) han ejecutado más de la mitad de los proyectos identificados. Otro número importante de proyectos es ejecutado por agencias internacionales tales como el PNUD, INI- ENE- BID, FAO, CEPAL o GIZ. También participan organizaciones privadas y ONGs (como Casa de la Paz o Fundación para el Desarrollo Frutícola) y también que un número considerable de proyectos es ejecutado por varios actores (público-privado- ong, agencia internacional o universidades) de manera combinada.

Figura 14: N de proyectos climáticos en Chile.

La predominancia de organizaciones y agencias públicas implementadoras de los proyectos parece aún mayor si se observa la distribución de recursos por tipo de actor, como se aprecia en el gráfico siguiente. En particular, destaca, y en concordancia con lo observado previamente, lo que ejecuta el Ministerio de Energía en la materia.

Figura 15. Montos de proyectos por organizaciones indicadas como implementadoras principales de recursos climáticos en Chile.

*Estos cálculos sólo consideran los recursos conocidos; hay 12 programas que se desconocen los montos o recursos involucrados.
Como se ha observado, en varios casos las organizaciones beneficiarias no son las implementadoras de los proyectos. En el gráfico 14 se observó que el Ministerio de Medio Ambiente, institución que tiene la principal responsabilidad institucional en materia de cambio climático y que incluso tiene una unidad especial para ello, sólo ejecuta 5 proyectos. Sin embargo, en el gráfico 16 se observa que dicho ministerio es beneficiario principal en 17 proyectos. En este sentido, El gráfico 16 muestra que las instituciones públicas, en especial los ministerios, aparecen como los principales beneficiarios de proyectos asociados a cambio climático, sin perjuicio de que los proyectos puedan ser implementados por otras organizaciones como se vio en los gráficos anteriores.   Figura 16. Número de proyectos por organización beneficiada con recursos climáticos en Chile Una situación similar se observa al ver cómo se distribuyen los recursos asignados por organizaciones beneficiarias. Se observa nuevamente que los ministerios y agencias públicas son beneficiarias de la mayoría de los recursos, como puede observarse en las cinco entidades que más recursos reciben. El gráfico 14 confirma esto en términos de montos, destacando una vez más el Ministerio de Energía. Figura 17. Montos de proyectos por organización beneficiaria
*Estos cálculos sólo consideran los recursos conocidos; hay 12 programas que se desconocen los montos o recursos involucrados.
Figura 18: Porcentaje de recursos climáticos por beneficiario en Chile
*Estos cálculos sólo consideran los recursos conocidos; hay 12 programas que se desconocen los montos o recursos involucrados.

Mecanismos de evaluación de impacto y salvaguardas sociales y ambientales

  Una vez presentados los resultados generales en términos del financiamiento climático que Chile ha recibido para la ejecución de programas y proyectos para la atención al cambio climático en el período 2010-2014, se puede decir que, respecto a los mecanismos de evaluación, pocos proyectos informan que los utilizan. Las entidades públicas normalmente sólo mencionan la entrega de informes periódicos a los donantes y en algunos casos es posible acceder a cierta información de ejecución financiera en las páginas de los donantes. Sin embargo, esta información rara vez está disponible, y cuando lo está, no es realmente accesible al ciudadano común, sino que sólo representa la vinculación entre los ejecutores y beneficiarios y los donantes del proyecto. De todos modos, aunque en muchos casos no fue posible acceder a documentos o información al respecto, por el perfil y políticas de los donantes se puede suponer que en la mayoría de los casos deben existir reportes periódicos, aunque aparentemente ellos no incluirían siempre estudios de impacto. Respecto de salvaguardas sociales y ambientales para la ejecución de los recursos de los proyectos, ello sólo fue posible de acceder en los casos en que la información disponible incluía los documentos de postulación o aprobación de los fondos. En algunos de esos casos, las organizaciones que buscaban ser las beneficiarias debían indicar, como parte de su propuesta, cómo los proyectos podían afectar positiva o negativamente los entornos naturales y sociales del proyecto, incluyendo resultados de informes de evaluación, en casos muy acotados. Sin embrago, como se dijo, esto sólo fue posible de acceder a través de las páginas web de los donantes (Banco Mundial, BID, GEF y Fontagro), que hacían disponibles sus informes de evaluación o adjudicación, como una sección en sus documentos que comúnmente tenían más de 100 páginas, y que muchas veces estaban en inglés. Para el resto de los proyectos o donantes no fue posible acceder a este tipo de información, lo que no implica que los proyectos no cuenten con este tipo de mecanismos.

Barreras para el análisis

Transparencia

En general, se observa que el fenómeno del financiamiento climático internacional en Chile es bastante desconocido. Si bien existe un número importante de organizaciones que brindan, ya sea a través de préstamos o donaciones, ayuda económica para el desarrollo de proyectos por cantidades que también son significativas, ello parece ocurrir sin conocimiento de la ciudadanía. Del mismo modo, al buscar esta información, se ha visto que en muchos casos, ni las organizaciones donantes (probablemente porque su rendición de cuentas considera otro público[1]) ni las organizaciones estatales chilenas hacen esfuerzos por dar a conocer su trabajo y aportes en la materia. Inclusive, en el caso de las agencias estatales, algunas de ellas al ser requeridas a través de solicitudes de información de acuerdo a la ley de transparencia no respondieron adecuadamente o contestaron con información de muy mala calidad, de manera que no cumplieron con el objetivo de dicha regulación. Existe el caso de organizaciones que respondieron que no estaban involucradas en proyectos de asociados a cambio climático, como modo de dar una respuesta en el plazo establecido por la ley, pero que sin embargo al consultar las páginas de los donantes, o incluso a través de las respuestas de otras organizaciones estatales, se pudo observar que sí participan[2]. El financiamiento climático internacional es un tema complejo en tanto existe bastante interconexión entre programas, fondos y fuentes de financiamiento, lo que hace difícil tanto para las entidades públicas como para investigadores el individualizar ciertos
[1] Los sitios web de FAO, PNUMA, entre otros no son fáciles de consultar para temas como los que aquí se investigan. Por otra parte, la página del PNUD si bien ha mejorado su presentación y presenta proyectos con bastante detalle, no fue posible encontrar algunos proyectos que entidades públicas los indicaban como donantes.
[2] INDAP no respondió la solicitud, aunque pudo haber estado incluida en el Ministerio de Agricultura. Del mismo modo, organizaciones como el Ministerio de Agricultura señalaron no tener proyectos relacionados con cambio climático cuando por otros medios se verificó que sí. Otras instituciones como la subsecretaría de Pesca, Subsecretaría de Energía, Ministerio de Obras Públicas y Comisión Nacional de Energía entregaron información bastante incompleta o sobre temas diferentes a los solicitados. Ver Anexo para mayores detalles.
proyectos. Por ejemplo, existen en Chile proyectos importantes que tienen diversos componentes, como puede ser REDD+ Chile, MAPS Chile o las Iniciativas NAMA. En dichos ejemplos se entrecruzan fuentes de financiamiento, agencias gubernamentales, e incluso participación de privados, que se encargan de distintos componentes de los proyectos. Así, las dificultades asociadas a la interconexión de fuentes de financiamiento se agrega a las dificultades previamente indicadas y que se refieren a la relación con la diversidad en términos de cantidad y calidad de la información provista tanto por entidades públicas como por las organizaciones donantes, de manera que, como ya se señaló se conocen los montos de financiamiento climático internacional para sólo 45 de los 57 proyectos identificados. Esto hace, por ejemplo, que se desconozcan los montos involucrados en 4 de los 7 proyectos financiados por el GIZ (Agencia de Cooperación Alemana). Aunque cuentan con un muy buen portal de transparencia, no hay información detallada para todos los proyectos, sobre todo aquellos que involucran a más de un país. Por otra parte, existe una dificultad asociada a la dispersión de información. La información pública está alojada en las distintas entidades beneficiarias o ejecutoras, pero no existe una institución pública que centralice esa información y vele por su calidad y veracidad.

Participación Ciudadana

Por otra parte, se observa que si bien hay proyectos orientados al trabajo con la comunidad y también hay proyectos que se realizan en conjunto con ONGs y organizaciones de la sociedad civil, en general es muy poco lo que se puede apreciar en cuanto a procesos de participación ciudadana en las diversas etapas de estas iniciativas, o al menos son muy pocos los proyectos que informan sobre este tipo de situaciones[1]. Sumado a esto, la escasa divulgación o cobertura de este tipo de actividades y sus fuentes y mecanismos de financiamiento hace difícil que la sociedad civil y las comunidades puedan participar de las instancias decisivas. Si bien, la gran mayoría de las organizaciones identificadas como donantes tienen sus sistemas de evaluación y monitoreo de los recursos, ellos son rara vez informados y en aún menos casos sus informes de resultados y auditorías son puestos a disposición del público o de la sociedad civil.

Rendición de Cuentas

Como se mencionó más arriba, muy pocas organizaciones informan sobre los mecanismos concretos que utilizan para que los beneficiarios o implementadores informen sobre la ejecución de los recursos y los resultados de los proyectos. En algunos casos los donantes hacen disponibles los reportes periódicos de ejecución de recursos. En algunos casos también se informa respecto de los procesos de auditoría que deben realizarse. Muy pocas entidades públicas indicaron esto en sus respuestas de acceso a información, y la mayoría de las veces estos elementos fueron conocidos sólo por la
[1] Sólo los proyectos en que se publicaban los documentos de diseño, postulación y convenio permitieron ver algunos mecanismos de consulta participativa y evaluaciones de impacto social. Lamentablemente, esta información no permite descartar que otros proyectos hayan tenido ese tipo de instancias.
calidad y cantidad de información puesta a disposición por los donantes en sus sitios Web. Respecto de rendición de cuentas hacia la ciudadanía, no fue posible encontrar nada al respecto, y todo parece indicar que no es una práctica muy común, aunque no hay información para sustentar esta afirmación. Lo mismo ocurre para consultas ciudadanas o sistemas de denuncia y protección para denunciantes en casos que se descubran irregularidades.

Sustentabilidad

Sustentabilidad Finalmente, como se señaló, en los proyectos en los que se informa de situaciones en las que se ha tomado en cuenta su potencial impacto social y ambiental, ello ha sido informado en las propuestas, postulaciones o documentos de aprobación de dichos proyectos. De esta manera, puede observarse que, en el caso de los proyectos asociados a organizaciones que hacen disponibles los documentos mencionados, permiten inferir cierta evaluación de impacto ex ante, vale decir, antes de la ejecución del proyecto. Sin embargo, en ningún caso se logró obtener información respecto de proyectos que presenten una evaluación de impacto ex post, vale decir, luego de que el proyecto, o alguna fase de éste, haya sido implementado.

Recomendaciones para una estrategia de MRV en el financiamiento climático para Chile

Con base en lo discutido previamente, parece necesario avanzar en una mayor transparencia tanto de los proyectos como de los recursos asociados a financiamiento climático. Ello parece particularmente crítico en el caso de las organizaciones estatales chilenas. Parece ser que el hecho de que los recursos sean de origen extranjero hace que estos proyectos ingresen a una zona gris en materia de rendición de cuentas y acceso a información pública, lo que también parece observarse en el caso de las personas encargadas de responder solicitudes de información. Incluso, llama la atención que no se respondan solicitudes hechas por los mecanismos indicados por la ley 20.285, o que sean respondidas con información poco completa o de mala calidad. Se estima que es probable que en el sector público chileno se entienda el financiamiento climático internacional como una zona compleja, en tanto parece ser que considera que al tratarse de dinero de origen extranjero no es susceptible de los mismos criterios y estándares de transparencia que el dinero y los proyectos ejecutados con fondos del presupuesto nacional. Por ello, una primera estrategia podría relacionarse con proveer contenidos y herramientas para que los funcionarios y autoridades relacionados con este tipo de proyecto consideren relevante y útil generar información sistemática sobre el financiamiento de los proyectos y hacer públicamente disponible dicha información. Otro asunto, vinculado al anterior, dice relación con la dispersión de la información y los procesos de gestión asociados a los proyecto de cambio climático. En algunas organizaciones las personas que tienen contacto con el público o incluso personas vinculadas a algunos procesos de gestión en cambio climático no tienen conocimiento respecto de quién lleva algunos asuntos o de la totalidad de proyectos. De alguna manera, una política de cambio climático que incluya al ciudadano en su deliberación y monitoreo necesita de información consistente y sistemática, de modo que también es importante que se avance en esa dirección, en conjunto con autoridades de los servicios y agencias involucrados. Finalmente, se estima que las organizaciones donantes también pueden hacer un esfuerzo mayor por hacer su información más transparente, algo que se puede plantear en las diversas negociaciones multilaterales vinculadas al cambio climático, de la que GFLAC y otros actores participan. Ello, porque uno de los modos de hacer las políticas y actividades de cambio climático más inclusivas y participativas dice relación con dar a la sociedad civil las herramientas para incorporarse en los debates de manera informada.

CONCLUSIONES

Como se observó a lo largo de este análisis sobre los flujos de financiamiento climático, pese a que Chile ha ingresado a la OCDE en 2010 y ha sido categorizado por el Banco Mundial como un país de ingresos altos en el 2013, las acciones de atención al cambio climático en el país siguen financiándose en buena medida a través de fondos y organismos internacionales. En este sentido, y para hacer un uso más eficiente y efectivo del recurso, se puede considerar también como importante que Chile comience a desarrollar una mayor autonomía en materia de financiamiento climático. Sin limitar que Chile continúe aprovechando oportunidades de financiamiento de fuentes internacionales, es importante que el país asuma una postura que comprometa más recursos de su propio presupuesto. Asimismo, de acuerdo con los compromisos que el país se ha planteado en la agenda climática, también se puede estimar que Chile está en condiciones de hacer un esfuerzo mayor y de alguna manera incorporar el tema de cambio climático en la discusión presupuestaria anual. Por otro lado, se destaca el hecho de que el país haya formulado un compromiso voluntario de reducción de emisiones, situación que podría replicarse en otras materias como parte de un reconocimiento de la creciente responsabilidad que podría ir adquiriendo Chile en el contexto de las responsabilidades comunes pero diferenciadas. Si bien, las condiciones de Chile para entrar en el Anexo I son bastante discutibles, sí es razonable considerar que se puede exigir más que a otros países del grupo de los no desarrollados. Finalmente, puede ser importante lograr un mayor conocimiento público respecto de los compromisos adquiridos por Chile y de los alcances que ellos pueden tener. De igual relevancia, como lo ha expuesto este análisis, recae en la necesidad de mejorar y eficientar los mecanismos de transparencia, rendición de cuentas, así como participación ciudadana para mejorar el involucramiento e impacto de la aplicación de estos proyectos y programas que se ejecuntan con fuentes de financiamiento internacionales. Por último, para conocer la sistematización de los proyectos analizados para este estudio, se puede poner en contacto con la coordinación del GFLAC para que le sea compartida la base de datos construida.

BIBLIOGRAFÍA

ANEXOS

 Resultados solicitudes de acceso a información

Solicitudes de acceso a información pública de acuerdo a procedimiento establecido en la ley 20.285 de Teansparencia y Acceso a Información Pública.
Institución Respuesta Evaluación
Ministerio de Medio ambiente Se entregó un listado de proyectos sobre los que tienen directa ingerencia como contraparte, pero la mayoría lo ejecuta o el PNUD o GIZ Positiva/ buen tiempo de respuesta e información clara
Subsecretaría de Pesca Un listado bastante incompleto que incluye financiamiento doméstico y entrega muy pocos de los datos pedidos Negativa/ buen tiempo de respuesta
CORFO Sólo se respondió que CORFO no tienen ningún rótulod e cambio climático en sus bases de datos Negativa/ buen tiempo de respuesta
Oficina de Estudios y Políticas Agrarias (ODEPA) Enviaron un listado de proyectos, ya enviados por medio ambiente, en que participan como contraparte técnica pero que no ejecutan Incompleta/ buen tiempo de respuesta
Ministerio de Agricultura Sólo se informa que ellos re dirigieron la solicitud a ODEPA, ya que no tienen información Negativa/ buen tiempo de respuesta
Subsecretaría de Economía Información no relacionada y poco clara Negativa/ buen tiempo de respuesta
Subsecretaría de Energía Un listado bastante completo sobre proyectos que ellos implementan Positiva/ buen tiempo de respuesta e información clara, aunque no se consideran algunos proyectos que después se identificaron
Subsecretaría de Transporte Afirman no tener proyectos relacionados Positiva /buen tiempo de respuesta
Subsecretaría de Minería Afirman no tener proyectos relacionados Positiva/buen tiempo de respuesta
Subsecretaría de Obras Públicas Sólo informan de un estudio, sin indicar costos ni nada Negativa/buen tiempo de respuesta
Comisión Nacional de Energía Sólo informan de un estudio, sin indicar costos ni nada Negativa/ buen tiempo de respuesta, pero información incompleta
CONAF Indican sólo el proyecto que coincide con los datos de COSUDE Positiva/ buen tiempo de respuesta
INDAP Sin respuesta Negativa/ sin respuesta
Ministerio de Hacienda Derivaron la solicitud a Ministerio de Medio Ambiente Positiva/ buen tiempo de respuesta
AGCI Entregan información completa Positiva/ buen tiempo de respuesta e información clara
DIPRES Afirman no tener proyectos relacionados Positiva/buen tiempo de respuesta
Minsal Afirman no tener proyectos relacionados Positiva/buen tiempo de respuesta

Páginas web consultadas

Páginas web revisadas para ver si hay proyectos que involucren a Chile
Agencias Revisadas Presentes con Proyectos de Cambio Climatico en Chile desde 2010
Banco Mundial si si
PNUD si si
FAO si si
BID si si
GEF si si
Fontagro si si
GIZ si si
Agencia Francesa si no
Climate Policy Initiative si no
Comisión de Cooperación Ecológica Fronteriza si no
COSUDE si no (solo a nivel regional)
ICI si si
UICN si si
Adaptation Fund si no
Norwegian Cooperation Agency si no
Agencia de Cooperación Española si no
Protocolo de Montreal si si
Corporación Andina de Fomento si no
Agencia de cooperación de Finlandia si no
Union Europea si si
UNOPS si no (solo a nivel regional)
Swedish Agency si no
Austrian Agency si no
Japanese Agency of Cooperation si no
French Agency of Cooperation si no
Italian Agency si no
Korean Agency si no
IFAD si no
PNUMA si si
FIP si si

TABLA DE PROYECTOS

  A continuación se presenta una síntesis de los resultados obtenidos a propósito de la identificación de recursos recibidos por Chile como financiamiento climático internacional durante el período 2010-2014[1].   [1] Para conocer el informe completo y consultar la base de datos sobre financiamiento climático internacional en Chile para el período 2010-2014, se puede poner en contacto con el autor o a través de la coordinación del GFLAC en el correo menriquez@gflac.org

ORGANIZACIONES PARTICIPANTES